Jugar en serio.

13/06/2012  |  Publicado en Revista (2010-2012)

Jugar en serio.

POR OSCAR GARCÍA PAÑELLA

Empecemos con una definición ‘de libro’. Los juegos serios son aplicaciones basadas en la teoría del diseño de juegos creadas con un propósito último distinto al puro entretenimiento, que también. Pueden aplicarse a múltiples campos y disciplinas, como el deporte, la cultura, el aprendizaje y la medicina, entre tantos otros.

[…] Siguiendo con alguna de las interesantes disertaciones de Schell, requerimos de una historia de fondo muy bien implementada con metas “complejas” a la par que un conjunto de reglas más bien simple (usable/jugable). Mejor que sea fácil de explicar cómo se juega y que la complejidad aparezca en forma de jugabilidad emergente, según avancemos en la experiencia de juego. Los movimientos del ajedrez son más bien simples y se pueden explicar en un par de minutos, pero nadie diría que se trata de un juego sencillo. No confundamos un manual corto con una experiencia de juego, de aprendizaje, poco madura o ligera, pues.

Sin duda, el simulador orbitará alrededor de los cuatro ejes del diseño de juegos. Es decir, la definición del criterio estético (diseño gráfico y sonoro, imagen corporativa), la creación de un conjunto de reglas o mecánicas de juego (cómo se juega y justicia en el desarrollo de la partida), una buena y densa historia (cuéntame, y hazme decidir, cosas interesantes), como se mencionaba antes, y un buen planteamiento tecnológico (el motor gráfico, el de físicas, el de lógica…). Las consideraciones al respecto del espacio de juego (tablero, en la calle, en una pantalla…), los objetos (enigmas y retos que se relacionan con el inventario del personaje jugador), las acciones que se deben acometer (como en una aventura gráfica o conversacional clásica, posibilitan la relación entre los objetos y el espacio de juego… antes hablaba de Heavy Rain para PlayStation 3), las reglas definidas a priori (iguales para todos los jugadores/alumnos) y un correcto balance entre la destreza y la suerte. […] (Artículo completo en STAR-T #06, Jun. 2012)

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