El mejor disimulador. VIRTUA RACING.

14/06/2012  |  Publicado en Revista (2010-2012)

El mejor disimulador. VIRTUA RACING.

POR S.T.A.R.

Podría ser sintomático: el macho gusta de tasar por tamaño y cantidad, mientras que la hembra vierte su criterio por la calidad y el valor intrínseco. Dado por cierto que el entretenimiento por vídeo se encauzó como asueto y desafío a la programada presencia de testosterona en un público objetivo, la hombría latina del ‘citius-altuis-fortius’ ha sido siempre una pauta en el desarrollo del lúdico electrónico, y SEGA, acaso atávicamente, lo hendió en el literalmente excepcional VIRTUA RACING de Mega Drive.

[…] Los que habían sido convencidos para adquirir el juego nunca podrán decir que lo hicieron atraídos por la portada. Como es habitual, cada mercado local contó con su ilustración. La norteamericana con la representación fantasiosa de un coche de carreras bidimensional, la edición europa mostraba una ilustración vastamente poligonizada y un anodino logo de juego simplón que descartaría de facto cualquier diseñador; y la edición japonesa cortaba por lo sano y aludía directamente a la versión madre de recreativa. La espectacularidad que debía mostrar el contenido ni de lejos se veía reflejada en el continente. Es verdad que no se puede juzgar un regalo por el color del papel que lo envuelve, y en este caso que nos ocupa no hacía falta cazar al oso para tener ya su piel vendida. Tampoco hizo falta echar mano de la mercadotecnia, la presunción de que el cartucho de consola iba a llevar el mismo juego que el de la recreativa fue aval suficiente y sobrado, desde aquellos Pac-Man o Space Invaders convertidos a Atari VCS que el público pica una y otra vez, tropieza una y mil veces con la msma piedra, y con SEGA en particular no resultaba extraño, conversiones muy dignas de sus Golden Axe, OutRun (íd.; SEGA, 1991) o Altered Beast (Jyuouki; SEGA, 1988) para Mega Drive dejaban la desconfianza apartada a un lado.
Y no es que Virtua Racing resultara una traición a su versión original, no; sucede que su buena consideración es un cúmulo de buenas voluntades que llegan hasta nuestros días. Primero que todo señalar que la prensa especializada aplaudió con las orejas al catar Virtua Racing, mayormente por el interés de no ofender a los anunciantes –SEGA en este caso– y por la notable novedad que suponía un mundo virtual barra poligonal que había dejado patidifusos a los jugadores de recreativas y que ahora tendrían supuestamente lo mismo en sus casas. Se comprendía y aceptaba que la versión doméstica se presentara notablemente capada con una sola nave para pilotar y solo tres circuitos para disputar, a simple vista seguía siendo el Virtua Racing genuino, y se aceptaba –y aún se acepta– que todo lo demás no importara demasiado aun siendo, cosas de la vida, lo más importante en un juego. […] (Artículo completo en STAR-T #06, Jun. 2012)

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